viernes, 27 de junio de 2014

030 - La Abuela Encarnación Rosell Boher de Martinez

030 - La Abuela Encarnación Rosell Boher de Martinez

Con esta pequeña historia quiero recordar a mi Abuela Paterna, Doña Encarnación Rosell i Boher, en el 83° aniversario de su fallecimiento.




La Abuela Encarnación Rosell i Boher cuando tendría 20 años aproximadamente, en 1905
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)



La Abuela Encarnación Rosell i Boher de Martinez cuando tendría 42 años aproximadamente, en 1927
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)

Ello ocurrió cuando la Abuela tenía 46 años de edad, el 25 de Junio de 1931, en la casa familiar de la Bodega ubicada en la calle Pueyrredón 1210 de Chacras de Coria, Mendoza, Argentina, en el mismo predio centenario donde hoy se encuentra esa misma casa contigua al mismo establecimiento vinícola que construyera mi Abuelo Bernardo a partir del año 1899, donde hoy opera con las mejoras tecnológicas actuales, la firma “Cavas Rosell Boher”.

La Abuela Encarnación fue sepultada en el Cementerio de la Capital de Mendoza.

Lo que yo sé sobre la Abuela Encarnación

Yo no conocí a mi Abuela Encarnación en persona, pero las noticias que de ella tengo devienen de mi curiosidad por saber cómo era su personalidad, cómo fue su vida, quiénes fueron sus ancestros y de dónde vinieron.

Esas noticias, pocas, las encontré en algunos documentos que he podido reunir y otras las obtuve de los testimonios que mi Madre Mausy y mi Tía Ñata me pudieron transmitir.

Con poca información he podido saber sobre su personalidad y sobre las acciones que ella emprendió a lo largo de su vida. En ellas identifico el legado que nos dejó, el cual ha llegado a nosotros, sus nietos, a través del “ambiente de hogar” que mis Padres Mausy y Bernardo supieron formar e inculcarnos.

Mucho imaginé cómo pudo haber sido la niñez de la Abuela en su pueblo natal en España. Ese conjunto de imágenes imaginadas tomaron forma cuando tuve la oportunidad de conocer Sant Salvador de Toló, y sobretodo, cuando recorrí sus callecitas casi milenarias. Allí pude percibir que esas imágenes que iba atesorando en mi memoria eran aquellas mismas que la Abuela también pudo haber guardado entre sus más caros recuerdos de su infancia.

Sentí que estaba recorriendo los lugares que para la Abuela y sus padres habían sido cotidianos y “familiares” en algún momento de sus vidas.

Luego me imaginé cómo pudo haber sido su vida en la Argentina, en particular, los años que sobrevinieron a la temprana muerte de su Madre.

Mi Abuela había nacido en Sant Salvador de Toló, Lérida, España

Como he comentado en otras de estas “Historias de mi Familia”, mi Abuela Encarnación Rosell i Boher había nacido el 02 de Febrero de 1885 en Sant Salvador de Toló, un pequeño pueblo del Siglo XI que aún conserva rasgos medievales, ubicado en uno de los valles del Pallars Jussá, en Lérida, Cataluña, España.



Vista de Sant Salvador de Toló. Se distinguen en el perfil de edificios, sobre la izquierda, la Iglesia Parroquial Sant Salvador, de estilo románico, como la mayoría de las iglesias de los Pirineos Catalanes y Aragoneses. (Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)




La Iglesia Parroquial Sant Salvador de estilo románico del Siglo XI, el Atrio y la Plaza Mayor del pueblo. A la derecha de la iglesia se encuentra el viejo cementerio parroquial.
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)

La Abuela fue hija de Don Pedro Rosell i Mir y de Doña Rita Boher i de Carabassa, ambos españoles, también naturales de Sant Salvador de Toló, y nacidos en los años 1853 y 1862, respectivamente.

Encarnación fue la hermana mayor de cuatro hermanos, de María y Lorenza nacidas en Sant Salvador de Toló en los años 1887 y 1889 respectivamente, y de Pedro y Luis nacidos en Rosario, Santa Fe, Argentina, en los años 1894 y 1897, respectivamente.

La información que he podido reunir indica que Encarnación transcurrió parte de niñez en ese pequeño pueblo de los Pirineos Catalanes, rodeada de sus familiares próximos, sus padres y hermanas, de sus abuelos, tíos y primos. Allí nació, en ese medioambiente familiar, una amistad con su primo Fidel Rosell Solá [1] que duraría por años, creo yo, hasta la muerte de la Abuela.

Esa amistad nacida en ese seno familiar en Sant Salvador de Toló se fortaleció cuando sus respectivos Padres decidieron migrar a la Argentina y afincarse en la ciudad de Rosario. De esa amistad cuentan algunas de las cartas manuscritas de la Abuela Encarnación fechadas en los años 1904 a 1907 que ella le enviara a Fidel Rosell Solá, a “… Fidelet…” como ella lo nombraba afectuosamente. Una copia de estas cartas llegaron a mis manos gracias a la gentileza y bonhomía del Dr. Fidel José Rosell Andurell [2], de su Señora Esposa Doña Adelia Anita Norma Massini Moscardi, y de su hija María Patricia Rosell Massini.

No me caben dudas que esa amistad estrecha entre la Abuela Encarnación Rosell Boher y su primo Fidel Rosell Solá nació y creció durante las horas de juego compartidas y en los días de convivencia en el hogar, muchos de ellos, “… en los largos y fríos inviernos en Sant Salvador de Toló…” , tal como mi Tía Ñata (Dominga Emilia Martinez Rosell) los describió cuando me relató algunas de aquellas vivencias que la misma Abuela les había relatados a sus hijos, me imagino yo, hoy, vivencias contadas entre recuerdos y nostalgias de aquellos días de su infancia en España.

Creo que esa amistad entre la Abuela Encarnación Rosell Boher y su primo Fidel Rosell Solá también hubo de fortalecerse cuando el núcleo familiar de los hermanos Pedro, Fidel, Luis y Lorenza Rosell i Mir y sus respectivas familias se radicó en Rosario. Sobretodo, cuando todos ellos tuvieron que compartir las buenas noticias y también cuando debieron “abroquelarse” para sobrellevar las “malas nuevas” que hubieron llegado desde Sant Salvador de Toló y desde la Argentina misma.

Una muestra elocuente de ese espíritu de defensa y de convivencia, en el más estricto sentido del significado del verbo reflexivo “abroquelarse”, es la lectura de las Actas de Matrimonio y las de Bautismos de los descendientes de estas Familias Rosell i Mir y sus respectivos cónyuges. Allí, en esos documentos se pone de manifiesto la estrecha interrelación que existía entre estas familias de inmigrantes, de desde el momento mismo en que, en un acta, los padres de los contrayentes o del recién bautizado son, en otras actas y en oportunidades distintas, los testigos o los padrinos de otros contrayentes y bautizados que figuran.

Recuerdos de mi Tía Ñata sobre mi Abuela Encarnación

Mi Tía Ñata, Dominga Emilia Martinez Rosell, hermana de mi Padre, escribió una carta que llegó a mis manos muchos años más tarde, gracias a la gentileza de su hijo Horacio Raúl Lucero Martinez. En esa carta, mi Tía Ñata narró una parte de sus recuerdos de la infancia y de la vida de la familia Martinez Rosell en la casa de Chacras de Coria. Así mi Tía Ñata relató:

“… Según contaba siempre mi madre [3], su mamá [4] - o sea mi abuela materna – murió muy joven en un campo que tenían en la provincia de Santa Fe, cerca de Villa Manuel Ocampo, quedando allá Encarnación, creo que con 12 años de edad, la mayor de cuatro hermanos menores: María, Lorenza, Pedro y Luis.

No puedo suponer cómo a pesar de esa adolescencia tan sufrida, ella pudo tener siempre un carácter tan alegre y comunicativo, además de tener por norma la caridad hacia los demás….”

“… Para que sepan,… …, Don Bernardo Martinez fue un reconocido pionero de lo que después fueron los viñedos, bodegas y destilerías, y tuvo esa inteligente intuición, allá por los primeros años…” del Siglo XX “… de comprar la finca y construir la Bodega [5] en ese lugar tan único… … que es Chacras de Coria. Mi Madre, Encarnación Rosell, que lo acompañó en todo lo que significó tener ese establecimiento, fue la persona más humana, caritativa, que ayudaba a toda la población, entre otras cosas, poniendo inyecciones y proveyendo alimentos a las madres que no podían criar a sus hijos.

En nuestra casa de la Bodega se hospedó Monseñor Orzali, primer obispo de Cuyo, en lo que se llamaban visitas pastorales…”.

En efecto, la Abuela Encarnación fue una persona muy religiosa y allegada al Obispado de Mendoza. Esa vocación religiosa, creo, ha sido heredad de su familia de Sant Salvador de Toló, pues la misma Tía Ñata me comentó en el año 1994, que su “…madre se escribía con un primo suyo de España, que era sacerdote. De él supimos mientras vivió mi madre. Luego llegó a nosotros la noticia que él murió en la guerra civil española…”.

Esa misma vocación religiosa la inculcó en sus cinco hijos, quienes, cada uno a su tiempo, fueron educados en colegios católicos de la ciudad de Mendoza. Esta cuestión hoy en día, la de trasladarse diariamente entre la ciudad y Chacras de Coria es algo usual para muchos mendocinos que lo hacen por autovías pavimentadas y modernos automóviles. Pero para aquellos que, como mis Abuelos, mi Padre y mis Tíos, en los años 1920 a 1930 debieron transitar esos mismos caminos otrora de tierra y piedras, fuera en otoño, invierno y primavera, ese periplo diario significó un sacrificio mayor que seguramente puso a prueba más de una voluntad, más de alguna vocación.

La Abuela también participó, hasta su muerte en 1931, en la magna tarea de lograr que en el pueblo de Chacras de Coria se construyese una iglesia. Fue así como ella tuvo activa participación en la donación del terreno donde luego fueron construidas, primero, la Sacristía y luego la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria. No sé todavía en qué medida fue la participación de tal donación porque no he encontrado más información.

Sí sé que la Abuela tuvo una participación activa y anónima en la construcción de la Iglesia a partir de 1906. En una primera etapa se concluyó la Sacristía y ésta fue consagrada en el año 1910, En una segunda etapa se concluyó la construcción de la Iglesia, la cual fue consagrada el 01 de Setiembre de 1935.

Sé que ella donó también el que fue durante muchos años el retablo de la Iglesia. Hoy existe un retablo en la Sacristía que, según las personas que ayudan en el cuidado de la Iglesia, ése fue “… el retablo original que siempre estuvo…” allí. Si esta apreciación de estas personas es correcta, me animo a decir que ese retablo es el que la Abuela Encarnación donó.

También sé que la Abuela participó activamente en la organización de las colectas de fondos para materializar la construcción de la Sacristía y de la Iglesia. Su voluntad y decisión por colaborar llegó a un punto tal que la Abuela “arrastró” a sus hijas, mis Tías Rita y Ñata, y a su Nuera, María Catalina Ihistarry (esposa de mi Tío Fernando), para que también ellas ayudaran en la organización y el desarrollo de estos eventos. Reseñas periodísticas del Diario Los Andes de la época dan testimonio de ello, y también, de la multitudinaria participación que la comunidad de Chacras de Coria tuvo en la construcción de "su" Iglesia.

Esas colectas se realizaron de varias formas y en varios lugares, pero las más populares, las que aún hoy perduran en el recuerdo de muchos “viejos parroquianos” de Chacras de Coria, son las retretas realizadas en la plaza del pueblo, en la Plaza General Jerónimo Espejo. 

Las "vueltas de la vida" hicieron que la Abuela no alcanzara a ver la Iglesia terminada, pues el templo fue finalmente consagrado el 01 de Setiembre de 1935, cuatro años después de su muerte.



Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria, Mendoza, Argentina, consagrada el 01 de Setiembre de 1935. (Foto del Año 2011 del archivo de Eduardo Martinez Wurster)


El Altar Mayor de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria, adornado en oportunidad del casamiento de Celina Fernández Martinez, bisnieta de la Abuela Encarnación. 
(Foto del Año 2011 del archivo de Eduardo Martinez Wurster)




El primer retablo de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria, que se utilizó en la Sacristía. Si esta referencia es correcta, éste es el retablo que fue donado por la Abuela Encarnación. 
(Foto del Año 2011 del archivo de Eduardo Martinez Wurster)




Confesionario y reclinatorio de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria, que se utilizó en la Sacristía. Si esta referencia es correcta, estos muebles existían en la Sacristía en vida de la Abuela Encarnación. 
(Foto del Año 2011 del archivo de Eduardo Martinez Wurster)



Crucifijo y Sagrario que se encontraban en la Sacristía de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria. Si esta referencia es correcta, este crucifijo y sagrario existían allí, en vida de la Abuela Encarnación. 
(Foto del Año 2011 del archivo de Eduardo Martinez Wurster)



Armonio Mannborg del año 1900 que se encontraban en la Sacristía de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Chacras de Coria. Si esta referencia es correcta, este armonio existía allí, en vida de la Abuela Encarnación. 
(Foto del Año 2011 del archivo de Eduardo Martinez Wurster)

Referencias de Luis Alberto Coria sobre mi Abuela Encarnación

La publicación “Las Chacras de Coria” de Luis Alberto Coria [6] hace referencias a las acciones de beneficencia que caracterizó a la Abuela Encarnación, sea directamente por ella misma, o indirectamente a través de la labor comunitaria del Abuelo Bernardo.

En efecto, esa publicación señala en su apartado 11:

“… 11. Surge en centro cívico. La subdivisión de los terrenos, la apertura de algunas calles y la concentración de vecinos en el centro de la localidad hizo que el mismo se fuera transformando en una pequeña villa con proyecciones mayores hacia el futuro y la que se perfila como un lugar de veraneo en lugar de ser exclusivamente un paraje agrícola.

Con este motivo y por iniciativa y gestiones del entonces director de la Escuela n° 4 de Varones,… … se obtiene la donación de un terreno para la ubicación de la plaza y de las calles adyacentes y otro para la futura iglesia y edificio policial….

La plaza fue inaugurada el 25 de Mayo de 1903 bajo el nombre de “general Jerónimo Espejo”. En 1906 se inició la construcción de la iglesia bajo el patrocinio de una comisión de damas integrada por Teresa O’Connor de Fernández, María Mazzolari y las señoritas Luz Balmaceda y Zida Sotelo y otra…” (comisión) “… de caballeros constituida por Alberto Aguinaga, José Mazzolari, Lisandro Alvarez y Ricardo Deromelis.

Se terminó primero la sacristía en 1910 y su construcción se realizó por una comisión presidida por la señora M. Angélica San Martín de Correa…”

La publicación de Luis Alberto Coria expresa en su apartado 12:

“… 12. Otros hechos progresistas. En 1909 Julia Fernandez fundó la biblioteca popular Mariano Moreno, anexa a la escuela Teresa O’Connors. Una comisión municipal del distrito que funcionó entre 1910 y 1915  presidida entre otros por Bernardo Martinez y Feliciano Torres obtuvo la instalación de corriente eléctrica en la ciudad…”.

“… En 1920 se inauguró una sala de primeros auxilios sostenida por los vecinos. La primera comisión se integró por Bernardo Martinez, Víctor Longote, Rosario Sausano, Francisco Bilbao, José F. Cabreras, Carlos Elías y Manuel Cuitiño…”.

La publicación “Las Chacras de Coria” de Luis Alberto Coria señala en su apartado 13:

“… 13. Pobladores conspicuos del corriente siglo. Entre las personas que vivieron en la localidad a principios de la centuria se recuerdan, además de los ya mencionados, a… … los benefactores Miguel Aguinaga y Encarnación Rosell de Martinez, el Teniente General Edelmiro J. Farrell, ex – presidente de la República quien en Chacras de Coria poseía una importante propiedad rural…”.

El relato de Luis Alberto Coria confirma cuanto escuetamente escribió mi Tía Ñata sobre las cualidades humanas que fueron propias de mi Abuela Encarnación.

Es más, conociendo ahora el relato de mi Tía Ñata sobre la personalidad de la Abuela percibo que ha de haber estado “la mano solidaria” y el apoyo incondicional de la Abuela Encarnación, ya sea en forma anónima y dentro de esas comisiones que obtuvieron la donación de terrenos y construyeron la sacristía hacia 1910 a las que hace referencia Luis Alberto Coria, ya sea “detrás” del Abuelo Bernardo en sus funciones en la comisión municipal (que fundó la biblioteca y la mantuvo en funciones, como en las gestiones para llevar la energía eléctrica a Chacras de Coria y para construir, poner en funcionamiento y mantener la sala de primeros auxilios),.

Referencias de la revista La Quincena Social sobre mi Abuela Encarnación

Cuando la Abuela falleció en Junio de 1931, la revista “La Quincena Social” en su edición n° 293 del 15 a 30 de Julio de 1931, publicó su reseña necrológica referida a Doña Encarnación Rosell de Martinez.



Portada de la edición n° 293 de la revista “La Quincena Social” del 15 a 30 de Julio de 1931
(Fuente de información: Colección de revistas “La Quincena Social” de la  Biblioteca Pública General San Martín de la ciudad de Mendoza) 
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)




Reseña necrológica publicada en la edición n° 293 de la revista “La Quincena Social” del 15 a 30 de Julio de 1931, sobre la Abuela Encarnación Rosell Boher
(Fuente de información: Colección de revistas “La Quincena Social” de la  Biblioteca Pública General San Martín de la ciudad de Mendoza) 
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)

Esta nota de la revista La Quincena Social destacó lo siguiente sobre la personalidad de la Abuela Encarnación:

“… Desaparece con esta dama un alto ejemplo de cultura moral y de abnegación cariñosa, ya que sus esfuerzos generosos se aliaron desde la hora inicial de su evolución, a un industrial no menos esforzado y tesonero como lo es don Bernardo Martinez, fundador de un hogar virtuoso y distinguido donde han florecido ramas auspiciosas para nuestra sociedad, donde el apellido  goza de merecidas consideraciones y afectos.

Doña Encarnación Rosell de Martínez tenía las características simpáticas de la noble señora del hogar que se enorgullecía al ver reflejado su semblante de madre y de esposa en las pupilas de los suyos en una alta y perpetua emoción, que elevaba el concepto de cuantos la conocieron y pudieron apreciar la belleza de sus virtudes morales.

Sencilla, humanitaria y laboriosa, era la recordada extinta uno de los exponentes superiores que saben hacer patria y saben levantar el concepto de la sociedad consagrándose con amor y altruismo a enaltecer su hogar y trazarle rumbos certeros en la vida; a irradiar sus puros sentimientos en torno de cuantos le rodeaban o golpeaban sus puertas en demanda de protección, para convertirse luego y a todas horas, en la colaboradora inteligente y asidua de su esposo, identificándose en sus inquietudes y esperanzas, que se transfundían invariablemente a sus hijos.

El sepelio de sus restos exteriorizó con elocuencia el dolor producido por esta lamentable desaparición, testimoniando a la familia de Don Bernardo Martinez los nutridos afectos que la extinta había sabido conquistar en su trayectoria por la vida…”.

El legado de mi Abuela Encarnación

Nuevamente debo decir que a mi Abuela Encarnación no la conocí, y de ella sólo tengo como referencias aquellos recuerdos que me fueron transmitidos y todo cuanto los documentos que he encontrado expresan por sí mismos.

Ese conjunto de referencias contadas y escritas sobre la Abuela Encarnación, plenas de valores morales y éticos, no son novedosas para mí, sino por el contrario, yo las conocí en el seno de mi hogar familiar cuando empecé a tener uso de mi razón, y de allí las aprendí.

Tengo asumido que esos valores morales y éticos que yo asimilé en mi hogar son los mismos que los Abuelos Encarnación y Bernardo pusieron como una impronta en su hogar, y ellos son, precisamente, el verdadero legado que nosotros, sus nietos, hemos heredado de nuestros Abuelos.






[1] Fidel Rosell Solá fue hijo de Don Fidel Rosell i Mir (hermano del padre de Encarnación: Pedro Rosell i Mir) y de Doña Adelaida Solá. La familia Rosell Solá también migró a Argentina y en el año 1895 ya se encontraba radicada en la Segunda Sección de la ciudad de Rosario, en el mismo vecindario donde vivían sus hermanos, mi Bisabuelo Pedro, Luis y Lorenza Rosell i Mir.

[2] El Dr. Fidel José Rosell Andurell fue hijo de Fidel Rosell Solá y de María Andurell Coiset, nieto de Don Fidel Rosell i Mir y Doña Adelida Solá, y bisnieto de mis Tatarabuelos Don Pedro Rosell i Ribó  (natural de Sant Salvador de Toló, Lérida, España) y Doña Rosa Mir i Monill (natural de Figuerola d’Orcau, Lérida, España).

[3] Se refiere a mi Abuela Encarnación Rosell Boher

[4] Se refiere a mi Bisabuela Rita Boher i de Carabassa

[5] Se refiere a la bodega ubicada en la calle Pueyrredón 1210 de Chacras de Coria, Mendoza, donde hoy funciona el establecimiento vitícola “Cavas Rosell Boher”.

[6] La publicación “Las Chacras de Coria” de Luis Alberto Coria fue realizada por el Diario Uno de Mendoza.

martes, 3 de septiembre de 2013

029 – El Abuelo Bernardo Martínez Martínez Parte III – La migración desde Piedralba, León, España, hacia la Argentina

029 – El Abuelo Bernardo Martínez Martínez

Parte III – La migración desde Piedralba, León, España,  hacia la Argentina




La Iglesia Parroquial San Cristóbal de Piedralba, con su espadaña y campanas, y el caserío, con improntas típicas de la Comarca Maragata. Mayo de 2011
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)

Como mencioné en los Capítulos anteriores, mis Bisabuelos Fernando Luis Martinez Perez y Dominga Martinez Martinez, mi Abuelo Bernardo y sus dos hermanas, María y Josefa, nacieron y vivieron en Piedralba, León, España.

De allí partieron los cinco hacia el Puerto de Vigo o el Puerto de La Coruña, en España, dejando atrás a su Piedralba natal y en el pueblo, a sus padres y abuelos, también a hermanos y tíos, a quienes no volverían a ver más, pues ninguno de ellos regresó a España como ya les he comentado.

No puedo imaginar cuáles pensamientos habrán “pasado por sus mentes” la noche anterior a partir, tampoco, cuáles sentimientos debieron haber “corrido por sus corazones” al tiempo que iban desandando el camino hacia Galicia, con la mirada puesta en el puerto donde se embarcarían con destino a la Argentina.

Pienso que habrán sentido añoranzas por todo lo que dejaban y por quienes se quedaban en Piedralba. También me imagino que la esperanza que cada uno de ellos llevaría dentro de sí, aquella de poder forjar una vida distinta, también un futuro promisorio, pudo haberse contrapuesto a esos queridos recuerdos. Pienso también que “las cosas por vivir” pudieron haber “empujado” más que las añoranzas en aquella imaginaria puja por “irse o por quedarse”.

Cuántas conversaciones consigo mismo, y cuántas otras compartidas habrán tenido los Bisabuelos en ese largo camino hacia la costa gallega, donde fueron pasando por pueblitos de la Comarca Maragata con fisonomías y arquitectura similares a las de su pueblo natal. Infiero yo que aquel viaje desde Piedralba hasta el puerto de embarque ha de haber sido un viaje con muy pocas palabras pronunciadas, me imagino yo que sólo pronunciaron entre ellos las necesarias para llegar al destino fijado.

Así las cosas, con más imaginación de mi parte que con datos concretos en mis manos, he supuesto que los Bisabuelos y sus tres hijos pudieron haberse embarcado en el Puerto de Vigo o en el Puerto de La Coruña, y me inclino más por este último por una cuestión de distancias por recorrer. No creo que con esta suposición pueda estar muy lejos de donde realmente se embarcaron para la Argentina, porque estos dos puertos eran los más cercanos a Piedralba y, a la vez, dos de los puertos de donde partió la mayoría de los emigrantes del noroeste de España en esos años de fines del Siglo XIX.

La información que consulté señala que las empresas navieras que cubrían las rutas transoceánicas con destino a América durante ese período de la migración española, hacían que sus barcos procedentes de los puertos de San Sebastián, en España, de Inglaterra y de Alemania recalaran en el Puerto de Vigo o en el Puerto de La Coruña para completar el pasaje. De estos puertos partieron barcos de compañías navieras comerciales hacia el Caribe con destinos finales Cuba y Méjico, y hacia América del Sur con destino los puertos de Río de Janeiro en Brasil, el de Montevideo en Uruguay, y el de Buenos Aires en Argentina.

Así pienso que los Bisabuelos y sus tres hijos salieron de España y viajaron hacia Sudamérica.

Parte del camino era el mismo cualquiera fuera el puerto donde se embarcaran

He buscado toda la información que tuve a mi alcance con los actuales medios para saber cuál pudo ser el camino que llevó a los Bisabuelos y la familia desde Piedralba hacia el puerto de embarque.

Desde Argentina no he podido obtener información certera, pero con una buena “dosis de imaginación”, fundamentado más en el sentido común que en datos históricos, he podido trazar un posible camino.

El viaje entre Astorga y el puerto de Vigo de aproximadamente 310 km, o entre Astorga y el puerto de A Coruña de aproximadamente 260 km, tiene un tramo en común hasta Ponferrada.

Este tramo del orden de 60 km, el primero de aquel viaje, coincide con el Camino de Santiago recorrido por peregrinos de todas las épocas y todas partes de Europa, y va “entrelazando” pueblitos de la Comarca Maragata en dirección a Santiago de Compostela hasta llegar a Castrillo de los Polvazares.

Así, me imagino, los Bisabuelos y sus tres hijos pasaron por:
  • Valdeviejas
  • Murias de Rechivaldo
  • Castrillo de Polvazares
  • Santa Catalina de la Somoza
  • El Ganso
  • Rabanal del Camino
  • Foncebadón
  • Riego de Ambrós
  • Molinaseca
  • Ponferrada



En este mapa muestro con color verde el tramo del camino más probable que los Bisabuelos y su familia pudieron hacer, entre Piedralba y Castrillo de los Polvazares, para partir de Piedralba hacia el puerto. (Mapa de Google Earth y con arreglos de Eduardo Martinez Wurster)

A poco de andar, saliendo del pueblo de Castrillo de los Polvazares hay dos caminos posibles para arribar a Rabanal del Camino. Uno, siguiendo el Camino de Santiago, pasando por los poblados de Santa Catalina de la Somoza y El Ganso. El otro camino, más largo que el anterior, pasando por los pueblos de la Comarca Maragata: Santa Colomba de la Somoza, Turienzo de los Caballeros y Santa Marina de la Somoza.



En este mapa muestro con color verde el tramo del camino más probable que los Bisabuelos y su familia pudieron hacer, entre Castrillo de los Polvazares y Rabanal del Camino, para al puerto. En color azul muestro una ruta alternativa que pasa por Santa Colomba de la Samoza, que infiero no tomaron por su mayor longitud respecto de la traza en color verde.
(Mapa de Google Earth y con arreglos de Eduardo Martinez Wurster)

A partir del pueblo de Rabanal del Camino la ruta hacia Ponferrada unifica ambas rutas, pasando por los pueblos de Foncebadón y Riego de Ambrós en la Comarca Maragata y por el pueblo de Molinaseca  hasta llegar a Ponferrada en la Comarca de El Bierzo.



En este mapa muestro con color verde el tramo del camino más probable que los Bisabuelos y su familia pudieron hacer, entre Rabanal del Camino y Ponferrata, con destino final hacia el puerto donde se embarcarían para Sudamérica.
 (Mapa de Google Earth y con arreglos de Eduardo Martinez Wurster)

Me imagino que los Bisabuelos y sus hijos fueron encontrando en cada casa, en cada rincón de una calle y en las iglesias mismas, muchas cosas en común con aquella fisonomía y arquitectura maragata de su Piedralba que “iba quedando más atrás” a cada paso. Pienso ahora, cuando veo todas estas fotografías tomadas por viajeros de todo el mundo, que imágenes similares de esos mismos pueblos y caminos habrían percibido los Bisabuelos y sus hijos durante el recorrido hacia Ponferrada. Pienso que cada imagen hubo de ahondar aquellos pensamientos y añoranzas que pugnaría internamente, en cada uno de ellos, por “el irse o por el quedarse”.



La Iglesia de Valdeviejas, en la Comarca Maragata, León, España [[1]]


Antigua casa maragata en Valdeviejas, en la Comarca Maragata, León, España [[2]]


Iglesia de Murias de Rechivaldo, en la Comarca Maragata, León, España [[3]]




Callecita en Castrillo de los Polvazares, en la Comarca Maragata, León, España [[4]]
  


Adentrándonos en Castrillo de los Polvazares, en la Comarca Maragata, León, España [[5]]


La Iglesia de Castrillo de los Polvazares, en la Comarca Maragata, León, España [[6]]




La Iglesia de Santa Catalina de la Somoza, en la Comarca Maragata, León, España. Esta iglesia fue creada en el año 1708 y reconstruida en el año 1982  [[7]]




Portal de ingreso a la Iglesia de Santa Catalina de la Somoza,
en la Comarca Maragata, León, España [[8]]




La Iglesia de Santa Catalina de la Somoza con su espadaña y campanas,
 y antiguas casas de estilo maragato [[9]]


 


La Iglesia de El Ganso, con su espadaña y campanas,
en la Comarca Maragata, León, España [[10]]


La calle que lleva a la Iglesia de Rabanal del Camino en la Comarca Maragata, con destino hacia Ponferrada y Santiago de Compostela. [[11]]


La calle de ingreso del Camino de Santiago al pueblo de Foncebadón, en la Comarca Maragata. Esta fotografía corresponde al año 1986. [[12]]


La misma calle de ingreso del Camino de Santiago al pueblo de Foncebadón, en la Comarca Maragata, en la actualidad. [[13]]


La Iglesia del pueblo de Foncebadón, en la Comarca Maragata [[14]]


Antigua casa maragata en el pueblo de Riego de Ambrós [[15]]


Antigua casa maragata en el pueblo de Riego de Ambrós [[16]]



Antiguo puente romano en el pueblo de Molinaseca,
en la Comarca de El Bierzo, España [[17]]



El Castillo Templario de Ponferrada [[18]]


Los Bisabuelos y los tres hijos llegaron a la Argentina, pero … ¿por qué puerto ingresaron?

Estimo que ellos habrían arribado primero al Puerto de Montevideo, Uruguay, del mismo modo que lo hicieron miles de inmigrantes procedentes de España, y entre ellos, muchas familias procedentes de la Comarca Maragata.

A diferencia de otras familias maragatas que desembarcaron en Montevideo y luego se quedaron a vivir en Uruguay, o que posteriormente viajaron hacia al puerto de la ciudad de Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires, Argentina, y hacia el puerto de la ciudad de Viedma en la provincia de Río Negro, Argentina, los Bisabuelos y sus tres hijos habrían ingresado por vía fluvial a la Argentina por el Puerto de Rosario de Santa Fe, como otros muchos inmigrantes lo hicieron

Sea que la Familia Martinez Martinez descendió en Uruguay y luego viajó a Argentina por vía fluvial al puerto de Rosario de Santa Fe, sea que llegó directamente de ultramar al Puerto de Buenos Aires, en ambos casos su ingreso en el puerto de recepción debió haber quedado registrado en algún archivo de inmigrantes, tal como ocurrió con mi Abuelo Materno Gottlieb Wurster y con cientos de miles de inmigrantes llegados a Argentina.

Lamentablemente los registros históricos del Puerto de Rosario y los del Puerto de Montevideo fueron destruidos por sendos incendios y en esos eventos se “perdieron” todo rastro y toda posibilidad de trazabilidad del viaje y de la llegada de los Bisabuelos.

Tampoco he encontrado datos de alguno de los cinco miembros de la Familia Martinez Martinez en los registros de inmigrantes de Argentina del Centro de Estudios Migratorios Latino Americanos (CEMLA). No descarto que en tantos años de administración de la documentación se pudieron haber extraviados fojas de los archivos, entre ellas, aquellas que precisamente pudieron haber contenido la información del ingreso de la Familia Martinez Martinez por el Puerto de Buenos Aires.

Sí puedo afirmar que encontré en la información disponible del CEMLA los registros de inmigración de personas con iguales nombres y apellidos a los de los Bisabuelos y del Abuelo Bernardo, no así de sus hermanas. En ninguno de los casos homónimos hallados coincidieron otros datos de filiación. Las fechas de nacimiento y el estado civil que registraron esos inmigrantes al momento de ingresar a Argentina difieren de iguales los datos de filiación de los Bisabuelos y del Abuelo Bernardo.

Estas pautas me llevaron a descartar esos hallazgos en los registros del CEMLA, y a la vez reforzaron, en esta instancia de la investigación, mi suposición de que el ingreso de la Familia pudo haber sido por Montevideo y luego por vía fluvial a Rosario, pues los archivos de Buenos Aires se encuentran muy completos.

Las cosas curiosas que surgen cuando se “hurga” en los archivos

Este trabajo de “hurgar” los registros migratorios me llevó a encontrar con datos curiosos que me apartaron de mi línea de investigación sobre la familia, pero a la vez, fueron muy útiles y necesarios porque me permitieron comprender cómo los Bisabuelos y el Abuelo Bernardo pudieron haber llegado a esta parte del mundo.

Como me referí al principio, muy “al pasar”, pude encontrar información acerca de los contingentes de inmigrantes procedentes de León, más precisamente de la Comarca Maragata que arribaron al Puerto de Montevideo a partir de la segunda mitad del Siglo XVIII. Algunos de esos maragatos se asentaron en Uruguay y allí tuvieron descendencia, la cual llega hasta nuestros días. Otros fueron “reembarcados” en el puerto de Montevideo con destino a los puertos argentinos de Carmen de Patagones y de Viedma, donde fundarían una de las primeras y más antiguas colonias maragatas de la Argentina. La descendencia de estos maragatos del norte patagónico argentino luego se expandió por la Pampa Húmeda Argentina, instalándose en las provincias de Buenos Aires y La Pampa. 

Algunos investigadores de las “cosas costumbristas” de Argentina atribuyen a la vestimenta de los gauchos de las pampas cierta “descendencia” proveniente de la vestimenta de los antiguos arrieros maragatos. 

Yo no soy quien para confirmar o negar esa presunción, pero las fotografías que muestro a continuación “hablan por sí mismas”, poniendo de manifiesto tal similitud entre las vestimentas de los maragatos y la de los gauchos.

  
Fotografía de una pareja con traje típicos maragatos,
fechada el 12 de Julio de 1916 en Astorga, León, España (Fotografía del archivo [[19]])




Pareja contemporánea vestida con trajes típicos maragatos durante una fiesta patronal en un pueblo maragato (Fotografía del archivo [[20]])


Arrieros de origen maragato en los campos de Uruguay,
 (Fotografía del archivo [[21]])




Trabajadores rurales durante un descanso en una estancia argentina de fines del siglo XIX.
(Fotografía del archivo [[22]])

Pude encontrar en la Revista n° 11 del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas del año 1855, en el capítulo "Fundadores de Linajes en el Río de la Plata", alguna referencia a los primeros inmigrantes provenientes de Piedralba, León, España. Entre esos primeros inmigrantes se encuentra Don Domingo del Barrio quien arribó con su familia a Uruguay en el año 1780.

El apellido “del Barrio” está vinculado a los ancestros de la Familia Martinez Martinez de fines del Siglo XVIII a través de las actas de bautismo y matrimoniales de Piedralba. Los “del Barrio” figuran en esos documentos ya sea “oficiando” de padrinos del niño o la niña bautizada perteneciente a mi familia, o de testigos de matrimonios que forman mi Árbol Genealógico.

Estos datos documentados me hacen suponer que los “del Barrio” de aquella época estaban relacionados con nuestros ancestros contemporáneos por medio de algún grado de amistad o de parentesco.

Este supuesto grado de relación entre los “del Barrio” y los Martinez” me trae a colación historias contadas por mi Madre Mausy. Era la época que se iniciaba la televisión en Mendoza, por allá por los años ’60, y la programación de ese entonces incluía muchos programas “en vivo” en los que actuaban artistas locales. Recuerdo que había un programa de jazz y en el que se presentaba un intérprete que vivía en Mendoza de apellido “Gutierrez del Barrio”, cuyo padre, a decir de Mausy, también era o había sido decía un excelente “jazzista”. Parece que la afición de los “del Barrio” por la música y en particular por el jazz, venía de familia. Recuerdo que Mausy me decía, cada vez que este señor Gutierrez del Barrio aparecía en la pantalla de nuestra televisión, que “… los “del Barrio” que vivían en Mendoza, eran parientes de tu papá.

También encontré en otros documentos referencias sobre los "Prieto" que habían nacido en Piedralba en los años que lo hizo mi Abuelo. El apellido “Prieto” está vinculado a los ancestros de la Familia Martinez Martinez a través de vínculos familiares consolidados en Piedralba. Siempre recuerdo la imagen del “Tío Bonifacio Prieto” conversando con mi Papá en el patio de la casa de los Abuelos en la bodega de Chacras de Coria. El Tío Bonifacio era natural de Piedralba y emigró a Mendoza y allí se radicó, tuvo su descendencia y allí falleció. 

En otra de estas “Historias de mi Familia”, me referiré a los vínculos familiares que fueron formándose a partir los árboles genealógicos de descendientes, con relaciones parentesco cada vez más lejanas a medida que sobrevinieron las nuevas generaciones.

¿En qué fecha ingresaron los Bisabuelos y los tres hijos?

Así como no he podido establecer por dónde ingresó la Familia Martinez Martinez a la Argentina, tampoco he podido establecer con certeza la fecha en que ellos habrían llegado a la Argentina. Sin embargo, he podido correlacionar algunas pautas que comentaré más adelante, y que me hacen suponer que ellos podrían haber llegado a la Argentina en dos fechas probables. Una primera fecha, muy temprana, los ubicaría en Argentina alrededor del año 1882, pero nunca más tarde del año 1895.

El único dato que fehacientemente confirma la presencia de la familia es el Censo Nacional de Argentina del Año 1895, relevado el 10 de Junio de 1895. Ese día la Familia Martinez Martinez se encontraban en la ciudad de Mendoza, Argentina, y a juzgar por la información relevada en los periódicos de la época, la Familia ya estaba en el año 1895 “bien establecida” en Mendoza y el Bisabuelo y el Abuelo comercialmente “bien arraigados”.

Este estado de situación de la familia en 1895 me lleva a suponer que ellos, ya “afincados” en Mendoza para esa fecha, habrían llegado a la zona unos cuantos años antes, los suficientes para lograr en su condición de inmigrantes alguna posición económica sostenible.

Personalmente pienso que una fecha probable en la que ellos habrían llegado a la Argentina y luego a Mendoza, sería alrededor del año 1890, y a esta conclusión llegué luego de analizar otras informaciones que no he podido confirmar.

¿Por qué migraron los Bisabuelos y el Abuelo?

Nunca escuché que este tema se tratara en reunión familiar alguna.

Tampoco se me ocurrió formular semejante pregunta siendo yo un niño, o después un adolescente. Tampoco pude encontrar una respuesta a esta pregunta cuando comencé mi investigación en el año 1994. Ni mi Madre ni mi Tía Ñata (Dominga Emilia Martinez Rosell, hermana de mi Padre), quienes eran mis “fuentes de información” “más acreditadas en la materia”, conocían los motivos de la migración.

Recordemos que los Bisabuelos vinieron a la Argentina con sus tres hijos, Bernardo, Josefa y María, y dejaron allá en Piedralba todas sus raíces, sus padres y seres queridos, vivos o enterrados en el Cementerio Parroquial de Piedralba y seguramente también, en cementerios de los pueblos de la Comarca Maragata. Como ya mencioné, ellos nunca más volvieron a Piedralba. Sospecho, por algunos datos que pude encontrar, que algunos hermanos de mi Bisabuelo Fernando y de mi Bisabuela Dominga, con sus familias, podrían haber migrado también para la Argentina. Digo que “sospecho” porque así como no escuché las razones de la migración tampoco escuché en la familia, salvo algunas excepciones, que hermanos de los Bisabuelos vinieron a la  Argentina. Relataré estas “sospechas” en otra historia de estas “Historias de mi Familia”, para no irme del tema.

Por mi forma de ser esta pregunta no podía quedar sin respuesta. En el caso no tuve otra opción que “aprehender”, sí, escrito con la “h” intermedia entre las dos “e”, cómo habían sido los marcos de referencia histórico, social, económico y cultural de España y de la región maragata en particular en los Siglos XVIII y XIX, para poder siquiera imaginarme algún motivo de “peso suficiente” como para entender por qué razón los Bisabuelos tomaron aquella decisión de desarraigarse de su terruño.

Califico así el motivo de esa decisión de los Bisabuelos por dejar Piedralba, porque quienes hemos vivido un desarraigo alguna vez, sea dentro del propio país o en un país extranjero, sabrán a lo que me estoy refiriendo. Yo creo que todo desarraigo es “forzoso”, porque “de voluntario” poco o nada tiene. Todo desarraigo lleva consigo, yo diría en forma implícita, una razón que “obliga al destierro”. Concluyo entonces que todo desarraigo es doloroso y, “a la corta o a la larga”, muchas cosas se “quedan en el camino”, muchas más se pierden sobretodo aquellas que son las cosas propias de la familia.

Así, y con algún grado de desarraigo de mi terruño, no tuve otra alternativa que imaginar y luego suponer cuáles pudieron haber sido la razón de la decisión de emigrar.  

Razones hubo, pero ¿cuál de ellas pudo ser?, o pudieron ser varias

El tema de emigración de España hacia América, a partir del Siglo XVII y en particular después del año 1880, ha sido motivo de análisis de muchos historiadores. Todos ellos han expuesto, desde su punto de vista en que abordaron el trabajo, las razones que explicarían tales desplazamientos de personas. He encontrado que no tiene sentido que yo haga mi propia versión porque seguramente cometería errores. He optado entonces por transcribir esas conclusiones en forma textual porque entiendo que esas varias razones podrían coincidir con las que motivaron a los Bisabuelos y a su familia a tomar aquella decisión de dejar su tierra natal.

Pero lo cierto es que hubo durante muchas décadas razones para migrar de orden político, económico y social, y también hubo razones para escapar de una muerte casi segura como fue el prestar servicio militar en los permanentes episodios bélicos propios ocurridos en España, o en aquellos “adquiridos” sucedidos fuera de la península ibérica debido a las alianzas con terceros países.

Para comenzar a “deshojar” este tema, como si se tratara de hacerlo con una flor para descubrir su interior, me ha parecido oportuno empezar por lo primero, y en este orden creo que lo primero es entender qué fue eso de emigración.

Entre los varios artículos leídos que tratan el tema de la emigración española he encontrado en los siguientes que resumen esos conceptos que encierra toda migración.

Uno de ellos empieza, con buen criterio, transcribiendo un párrafo del periódico “Los Lunes de la Imparcialidad” de Madrid del día 27 de Junio de 1881, que refiere a lo que hacia fines del Siglo XIX se entendía por “migración”. El periodista describió: [[23]]

”…la emigración es un sueño, un delirio, una fiebre que la medicina puede estudiar. Sus síntomas son ver en sueños un país dotado por el sol, rico en una vegetación virgen y enmarañada, donde se cuenta por miles de duros y se gana una fortuna en el tiempo en que aquí se gana, cuando se gana, una peseta. La patria aparece a sus ojos como la amante desdeñada. Ese país de oro, como la novia de una noche de mayo…”.

Ese artículo continúa expresando:

“… La historia de la humanidad muestra que el desplazamiento de poblaciones ha sido siempre una consecuencia de guerras, persecuciones políticas o religiosas, hambrunas, comercio de esclavos, conquistas, cautiverios o colonización, ha sido una constante a lo largo de los siglos...”.

“… El sedentarismo apareció en la historia de la humanidad a partir de la práctica de la agricultura, pero en cualquier época, de manera forzada o pacífica, en la mayoría de los pueblos ha habido importantes sectores de población que se han visto forzados a emigrar en condiciones más bien penosas…”.

“… En el caso de España la emigración fue un sueño para muchos españoles que carecían de recursos económicos para vivir…”.


“… España ofrece el ejemplo clásico de un país de emigrantes. Es bien sabido que este país ha padecido frecuentes éxodos a lo largo de su historia. El punto de partida de esos destierros, siempre traumáticos, se produjo el emblemático año 1492. El 31 de marzo de dicho año los Reyes Católicos firmaron el decreto de expulsión de los judíos. Unos 165.000 judíos tuvieron que cruzar las fronteras hacia el exilio.

A ese primer destierro siguieron otros. A principios del siglo XVII, entre 1609 y 1613 fueron expulsados los moriscos. Según los historiadores, los expulsados fueron no menos de 300.000. En el siglo XVIII fueron expulsados los jesuitas durante el reinado de Carlos III. Los desterrados fueron unos 4.000.

En el siglo XIX se sucedieron varias tandas de emigraciones, la mayoría de ellas de signo político, al ritmo de los vaivenes y convulsiones de tan agitado siglo.

En junio de 1813, tras cruzar el rey José Bonaparte los Pirineos de regreso a Francia, los “afrancesados” que habían apoyado a dicho monarca, fueron declarados traidores por los patriotas de Cádiz y tuvieron que exiliarse a Francia. Su número fue de 10.000 a 12.000. En su mayoría eran militares partidarios del rey José y una parte considerable de la intelectualidad de la época.

Al año siguiente, en 1814, se produjo otra emigración política. Esta vez los que escapaban al exilio eran los liberales contra los que Fernando VII desató una persecución feroz. En 1823 tuvieron que huir al extranjero los liberales de nuevo para escapar otra vez de la represión absolutista.

El siglo siguió avanzando y arrojando fuera del país en sucesivas oleadas a los perseguidos de turno. Las tres guerras carlistas acarrearon los correspondientes exilios. La primera guerra carlista terminó en 1839 con el Convenio de Vergara. Unos 28.000 carlistas se negaron a aceptar el acuerdo y se expatriaron. En 1848 Cabrera regresó a España y reanudó la lucha en el Maestrazgo que duró solamente unos meses, al cabo de los cuales hubo también una pequeña emigración. La tercera emigración carlista tuvo lugar en 1876 después de cuatro años de lucha.

Los progresistas y demócratas y los republicanos también tuvieron que exiliarse. Los primeros en 1866 tras el fracasado del levantamiento del general Prim. Los republicanos, en 1874 al producirse la restauración monárquica. Sin embargo, esta serie de sucesivos exilios del siglo XIX, no fueron tan trágicos como fue el exilio provocado por la guerra civil de 1936-1939.

Hubo migraciones por razones económicas a lo largo de todo el siglo XIX, que continuarían en el siglo XX con gran intensidad en algunos periodos. Hasta el año 1860 se calcula que salieron algo más de 200.000 emigrantes de España hacia América (fundamentalmente gallegos, canarios, asturianos y catalanes).

Entre 1860 y 1969 abandonaron España cerca de 2.500.000 personas…”.

Otro artículo [[24]] refiere a las razones de carácter social que habrían motivado las migraciones y también a las causadas por el flagelo de las ocupaciones de ejércitos y guerras ocurridas en España y en países aliados:

Por un lado, está “… la imitación del vecino del pueblo que se marcha y triunfa en América, volviendo con fortuna, por otro lado se les inculca a los niños la idea de que al llegar a los quince años tienen que partir para América, al lado de algún pariente o amigo. Este "echarles de casa", que caracterizó la educación aldeana de Asturias, es el signo que encontramos con mayor imperativo entre la colonia asturiana del Uruguay. Se les decía: "… tienes que ir a la escuela y aprender mucho para que luego te vayas a América…".

“… La salida de… … gente acomodada cuando la emigración no era aún masiva, ha servido de apoyo a planteamientos como el de la emigración desde las provincias del norte de España excepto Galicia. Tales migraciones no se habrían producido por la falta de trabajo, ni a causa alguna física o económica, a diferencia de muchos levantinos que emigraban como consecuencia de su miseria. Muchos emigrantes vascos, santanderinos y asturianos solían llevar pequeños capitales y una formación cultural adecuada…”.

”… La viveza de unos pocos lucrando con las necesidades de la gente también fue motivo de la salida de los campesinos asturianos hacia la emigración. Era la propaganda "ilícita" de los agentes de viajes y/o armadores a través de sus anuncios y reclamos notablemente falsos
. Estos agentes de los armadores se dedicaban a hacer publicidad de los próximos viajes y también a arreglar los papeles para la salida de los campesinos…”.

La evasión del reclutamiento militar también fue una causa de migración para salvarse de una muerte casi segura. Al respecto el artículo reseña:

“… El sistema de reclutamiento era de tiempos de Carlos III y consistía en tomar a un mozo de cada cinco de reemplazo (de ahí que se les defina con la palabra "quintos" a los reclutas) quedando así vinculado a la tropa por un periodo de ocho años, aunque por diversas causas económicas del estado español en aquellos tiempos, se llegaron a conceder licencias temporales (preferentemente durante las cosechas). El sistema de "quintos" fue muy contestado (motín 1773 Barcelona) y también fue rechazado por algunas localidades como Madrid, así como también por profesiones como licenciados, clérigos, maestros de escuela, etc.; el sorteo no se hacía con rigor y el quinto sorteado era sustituido por un pobre o vagabundo, si el médico no lo declaraba incapacitado. Esto dio lugar a que los más desamparados o sin influencia alguna fuesen al servicio militar. En 1717 una Real Cédula dio lugar a que se recogieran los vagabundos y holgazanes e ingresaran en el ejercito, en 1775 Carlos III ordenó que anualmente se hiciese una leva en Madrid y en todos los pueblos grandes para la recogida de vagabundos, ociosos y mal entretenidos. A los tres días, si no podían justificar ocupación, tenían entre 17 y 36 años y sin impedimento físico, quedaban sujetos al servicio de las armas…”.

“… Posteriormente en 1837 quedó establecido que se podía sustituir la obligación militar por una cantidad de dinero, siendo fijada en 1885, en seis mil reales (1500 pesetas.) para los destinos peninsulares y en ocho mil reales (2000 pesetas.) para los destinos de ultramar; estas cantidades estaban muy por encima de las posibilidades de los campesinos asturianos.

“… En el año 1885 también se estableció que la duración del servicio militar se fijara en doce años, desde la entrada en la caja de reclutas hasta el término de la segunda reserva. También se crea la figura del sustituto, otra de las posibilidades de librarse del servicio militar; los quintos destinados en ultramar podían buscarse un sustituto, que debería ser de la misma zona, soltero o viudo sin hijos y sin sobrepasar los treinta y cinco años. Esto dio lugar a que los dueños de las caserías llegaran a amenazar a sus inquilinos con perder la casería que tenían en régimen de alquiler si uno de sus hijos no hacía el servicio militar en sustitución de un hijo del dueño de las fincas. Estas reglamentaciones siguieron en vigor hasta 1912 en que se suprimieron y aparecieron otras formas del servicio militar…”.

”… Esta larga duración era suficiente para animar a la emigración, pero a esto se añadían las guerras (Cuba, Filipinas, carlistas en España y otras guerras coloniales, sobre todo Marruecos que fue la que más alto grado de emigración produjo). Esta emigración llegó a ser tan alta que en el sorteo de quintos en 1892 había un 78% de ausentes en el municipio de Soto del Barco
…”.

(Notas: El subrayado del texto es mío y Soto del Barco es concejo asturiano ubicado sobre la costa cantábrica, siendo uno de los concejos más pequeños de Asturias, España)

Los problemas económicos de los campesinos en España se vieron agravados en la segunda mitad del Siglo XIX, cuestión que también favoreció a la toma de decisiones de emigrar. Al respecto el artículo anterior señala al respecto:

”… Es de tener en cuenta también los factores económicos. Con la desamortización de Mendizábal se agrava la situación de los campesinos, al elevar los propietarios las rentas de las caserías forzando a los campesinos a emigrar, a la vez que impedía también el que los colonos pudieran acometer mejoras en la explotación. El periódico "El Carbayón" el 13 de enero de 1881 escribía "… Dénles (a los labradores) tierra fértil que cultivar y arrendamientos ventajosos, más estimación y menos desdén, alívienlos de los impuestos y disminuyan el precio del arriendo; entonces la emigración disminuirá, porque nadie va a buscar lejos lo que puede hallar en su hogar…".

”… También el factor poblacional es de tener en cuenta, ya que en la segunda mitad del siglo XIX las altas tasas de fertilidad alcanzadas no permitían ofrecer tierras a los hijos a través de nuevas particiones de caserías por alcanzar estas una extensión mínima. Esto añadido a la elevación de las rentas y de los impuestos forma otro pilar

fundamental como causa de la emigración…”.

(Nota: El subrayado del texto es mío

A las razones precedentemente mencionadas habría que adicionar las vivencias personales y las consecuencias que ocasionaron todas esas guerras y ocupaciones de ejércitos invasores. No me cabe la menor duda que los recuerdos y las experiencias vividas en esos momentos críticos han de haber sido transmitidas en las familias de generación en generación. A ellos también habría que sumar las repetidas sequías y las pestes en cultivos, como fue la plaga de filoxera que afectó gran parte de España de mediados del Siglo XIX, ingresando por Cataluña y extendiéndose hasta Castilla y León, que dejaron cosechas pobres que favorecieron el advenimiento de hambrunas y enfermedades que diezmaron familias enteras en pocas semanas.

El libro diocesano de defunciones de Piedralba deja de relieve, en muchas de las actas allí asentadas, los decesos de niños de corta y mediana edad, inclusive algunos adultos de la familia, que se produjeron en términos de una semana. Esas actas no especifican las razones de los decesos pero es posible pensar que esas muertes se debieron a enfermedades epidémicas.

Infiero que todos estos hechos adversos en la vida de esos hombres durante muchas décadas fueron el incentivo para pensar en la búsqueda de nuevas oportunidades de vida que impulsaría luego la migración hacia otros países. 

Estoy convencido, y quizás es ésta mi conclusión respecto de este tema, que todas aquellas cuestiones políticas, sociales y económicas ocurridas durante los Siglos XVIII y XIX impactaron y afectaron de sobremanera el quehacer diario de las familias. Estoy convencido que todas esas experiencias de vidas de nuestros ancestros fueron transmitidas de boca en boca, de padres a hijos en el seno de nuestra familia, como si se tratara de ADN.

Así fue, como también alcanzo a comprender, cómo se habrían “forjado” los caracteres de estos hombres y mujeres. Creo alcanzar a comprender cómo se fueron “marcando” las costumbres ancestrales a punto tal que, entiendo, incentivaron sin otra opción las decisiones que estos hombres y sus hijos tomarían en el futuro, entre ellas, aquella de emigrar de su tierra natal tras la búsqueda de nuevas oportunidades. 

No alcanzo a imaginar, por cierto tampoco a “sentir”, cuál pudo haber sido aquel pensamiento, y después, cuáles pudieron haber sido aquellas palabras que nuestros Bisabuelos expresaron y cuáles razones esgrimieron a sus padres al momento de decidir emigrar. Tampoco alcanzo a imaginar qué pensamientos y cuáles sensaciones pudieron haber “sobrevenido” en nuestros Tatarabuelos al recibir semejantes noticias.

Creo sí que ambos sabían que posiblemente no se volverían a ver en la vida, tal como sucedió.

Mis Bisabuelos y el Abuelo vinieron a Argentina y nunca volvieron a España, como creo haber mencionado. En Mendoza, Argentina, hicieron una nueva vida y forjaron su patrimonio, formaron sus respectivas familias, criaron a sus hijos y nos dejaron su legado. Ellos aquí murieron y fueron sepultados en el Cementerio de la Capital de Mendoza.

Los Tatarabuelos y la parte de las familias de descendientes se quedaron en España, allá en Piedralba y en los otros pueblitos de la Comarca Maragata. Ellos murieron allá y muchos de ellos fueron sepultados en el Cementerio Parroquial de Piedralba.

La llegada de los Martinez Martinez a Mendoza

A juzgar por el período en que he supuesto que ellos llegaron a Argentina, entre 1882 y 1890, el viaje de Rosario a Mendoza ha de haber sido bastante complicado.

Si ellos viajaron entre 1882 y 1885, me imagino que debieron haber efectuado el trayecto entre Rosario hasta alguna estación del ferrocarril Buenos Aires Pacífico en carruajes, para luego abordar el tren hacia Mendoza en al menos aquellos tramos iniciales que se encontrarían habilitados. Si ellos llegaron a Mendoza antes de 1885, seguramente debieron haber descendido del tren en el final de la vía construida y debieron haber terminado el viaje en carruajes, habida cuenta que el ferrocarril llegó finalmente a Mendoza en el año 1885.

Si ellos viajaron entre 1885 y 1890, es muy probable que el trayecto entre Rosario hasta alguna estación del ferrocarril lo hayan hecho en carruajes, y el tramo hacia Mendoza lo hayan realizado en tren.

Si los Bisabuelos y sus tres hijos, Bernardo, María y Josefa, descendieron en la Estación de Ferrocarril Buenos Aires Pacífico de Mendoza, cuando llegaron por primera vez a Mendoza, ellos deben haber conocido la estación como se muestra en la siguiente fotografía de la época:



La estación del ferrocarril Buenos Aires – Pacífico de Mendoza, en el año 1890
(Foto del archivo de mendozaantigua.blogspot.com [[25]])

Una vez radicados en Mendoza, los Bisabuelos allí vivieron e hicieron sus emprendimientos empresarios y comerciales hasta que “se fueron”.

Su hijo Bernardo continuó con esos emprendimientos iniciados por el Bisabuelo, los amplió y generó nuevos horizontes comerciales, y allí formó su familia y tuvo su descendencia. El Abuelo Bernardo vivió en Mendoza hasta su muerte. Sus hijos a su tiempo y sus nietos en el suyo, formamos nuestras propias familias. Muchas de ellas aún permanecen viviendo en Mendoza, en tanto otras han sido parte de las migraciones internas de Argentina, quizás por designio de aquel mismo gen del ADN que llevó a nuestros ancestros a migrar de España a Argentina, radicándose en la Capital Federal, en Rosario de Santa Fe, en la provincia de Buenos Aires y en Corrientes. Otra parte de los descendientes, los menos, migraron más lejos, uno se radicó en los Estados Unidos y allá formó su familia, y el otro se fue solo a Australia donde actualmente vive.

El Censo Nacional Argentino de 1895 los “encontró” en Mendoza

El Censo Nacional Argentino del año 1895 registró al grupo familiar de la Familia Martinez Martinez en su domicilio de la Avenida San Martín 2189 de la Ciudad de Mendoza.

Esta es una evidencia concreta que en el año 1895 los Bisabuelos, el Abuelo Bernardo y sus hermanas Josefa y María ya se encontraban radicados en Mendoza.

Las siguientes fotografías son copias de las hojas del Censo Nacional de 1895 en las cuales han quedado registrados todos los miembros de la Familia Martinez Martinez.



Registro del Censo Nacional de 1895 de Argentina, Provincia de Mendoza, Población Urbana, Folio 694 / 1395, en donde se encuentran asentados en los números de orden 4 a 8, respectivamente, el Bisabuelo Fernando, mi Abuelo Bernardo, mi Bisabuela Dominga y las hermanas del Abuelo, Josefa y María. (Registro documental de Familia Search [[26]])

En efecto, con los números de orden 4 a 8 del Folio 694 perteneciente a la “Población Urbana” de Mendoza, están registrados el Bisabuelo Fernando, el Abuelo Bernardo, la Bisabuela Dominga y las hermanas del Abuelos: Josefa y María.



Ampliación parcial del Folio 694 Registro del Censo Nacional de 1895 de Argentina

Los Bisabuelos y los tres hijos deben haber conocido y transitado hacia fines del Siglo XIX la Calle San Nicolás (hoy la Avenida San Martín) tal como se la muestra en la siguiente fotografía.



La Calle San Nicolás hacia el año 1890 (hoy la Avenida San Martín), vista desde el norte hacia el sur, con su tajamar

Con los años la calle San Nicolás, que era el camino de salida para la provincia de San Juan y el norte de Argentina, se fue modernizando y fue cambiando su fisonomía y también su nombre, pasándose a llamar Avenida San Martín, y en un tramo se la conoció como "La Alameda" por los árboles que se disponían a sus costados. En la esquina de la Avenida San Martín y Chacabuco el Bisabuelo y el Abuelo tenía el corralón de pasturas, forrajes y harinería, y al lado, en el número 2189 de la Avenida San Martín, frente a La Alameda, estaba la casa familiar. Actualmente en el predio de la esquina de San Martín y Chacabuco se encuentra construido un edificio comercial.

La siguiente fotografía muestra un aspecto de La Alameda y de la Avenida San Martín tal como era en el año 1890, y así la deben haber conocido los Bisabuelos y su familia.



A la izquierda la Calle San Nicolás hacia el año 1890 vista desde el sur hacia el norte, con su tajamar. En el centro la Avenida La Alameda y a la izquierda la calle. Sobre esta mano derecha, a la altura del número 2189, en la esquina con la calle Chacabuco, estaba el Corralón de pasturas y forraje y Harinería del Bisabuelo  [[27]]

La siguiente fotografía es una vista de la Alameda y de la Avenida San Martín tal como lucían hacia el año 1920. Evidentemente en esos 30 años, entre 1890 y 1920, muchos cambios se introdujeron. En esa fotografía he marcado con un óvalo la esquina de San Martín y Chacabuco. Dentro de esa marca deberían encontrarse el establecimiento comercial y la casa familiar.

Ya para el año 1920 la Avenida San Martín disponía de tranvías que en ambas direcciones circulaban entre los departamentos de Las Heras y Godoy Cruz y la Capital.



Paseo La Alameda hacia el año 1920, visto desde el norte hacia el sur. A la izquierda la Calle San Martin y en el círculo amarillo la esquina con la calle Chacabuco. Allí se puede distinguir el edificio del Corralón de pasturas y forraje y Harinería del Bisabuelo. En el centro la Avenida La Alameda convertida en paseo peatonal por ese años, a su derecha el tajamar, y más a la derecha, la Avenida San Martín con sus tranvías 
(Foto del archivo de mendozaantigua.blogspot.com [[28]])
  


La Avenida San Martín con las vías de sus tranvías, un automóvil y carruajes hacia el año 1920, vista desde el sur hacia el norte.

Las siguientes fotografías muestran la fisonomía y el vecindario de la Avenida San Martín a la altura del 2200 al 2300, tal como luce hoy, en el año 2013.



La Avenida San Martín en el año 2013, a la altura del 2200 -  2300, vista desde el sur hacia el norte, a una cuadra de donde el Bisabuelo tenía su establecimiento comercial
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurtser)



Casas típicas de principios del Siglo XX ubicadas sobre Avenida San Martín al 2321 en el año 2013, en el vecindario donde el Bisabuelo tenía su corralón de pasturas y forraje y Harinería, ubicado una cuadra más hacia el sur, hacia la derecha de la fotografía
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurtser)

La información “subyacente” que guarda el Censo Nacional Argentino del año 1895

El registro censal del año 1895, realizado el 11 de Junio de 1895, me ha permitido obtener los siguientes datos de la familia Martinez Martinez, y también, elucubrar algunas hipótesis acerca de la probable fecha de llegada de los Bisabuelos a Mendoza.

En base a esa información he podido concluir que:
  • El Bisabuelo Fernando efectivamente tenía 60 años de edad en 1895, ya que había nacido el 03 de Junio de 1836 conforme a los datos de los registros diocesanos de Piedralba.
  • La Bisabuela Dominga no tenía 60 años de edad como figura en el Censo, sino que ella tenía 56 años en el año 1895 porque, conforme a los registros diocesanos, Dominga había nacido el 05 de Marzo de 1839.
  • El Abuelo Bernardo no tenía 25 años de edad al momento del Censo, sino 28 años, puesto que había nacido el 01 de Marzo de 1867. En 1895 el Abuelo estaba soltero tal como establece el censo.
  • Josefa Martinez Martinez tenía 21 años en el año 1895, lo que indica que habría nacido en el año 1874 aproximadamente. Este dato no puede relevarlo en España porque evidentemente debe estar registrada en el Libro de Bautismo n° 2 de la Parroquia de Piedralba, actualmente en uso. Al momento del censo Josefa estaba soltera.
  • María Martinez Martinez tenía 25 años en el año 1895, lo que indica que habría nacido alrededor del año 1870. Este dato tampoco puede relevarlo porque ella también debería debe estar registrada en el Libro de Bautismo n° 2 de la Parroquia de Piedralba, actualmente en uso. Al momento del censo Josefa era soltera
  • Los Bisabuelos tenían 35 años de matrimonio en el año 1895, dato que indica que ellos contrajeron matrimonio alrededor del año 1860.
  • Los Bisabuelos eran huérfanos de padre y madre en el año 1895. Ello indica que tanto los Tatarabuelos Simón Martinez Martinez y Gerónima Perez Andrés, los padres del Bisabuelo Fernando, y como los Tatarabuelos Bernardo Martinez Andrés y Manuela Martinez Santos, los padres de la Bisabuela Dominga, habían fallecido antes del año 1895. 

Cuando estuve en el Archivo Diocesano Histórico de Astorga tuve la suerte, también la oportunidad, de consultar los registros diocesanos del Libro n° 1 de Bautismos de Piedralba hasta el año 1852. También pude acceder sólo a la información del Acta de Bautismo del Abuelo Bernardo, asentada en el Libro n° 2 de la misma parroquia.

La razón de esta limitación radicó, como indiqué, en que el citado Libro n° 2 no se encuentra en el Archivo Diocesano porque aún está en uso en la Parroquia San Cristóbal de Piedralba. En la ocasión pude consultar el Asiento n° 126 del año 1867 donde está registrado el Bautismo del Abuelo Bernardo, pero no pude buscar las correspondientes actas de sus hermanas María y Josefa nacidas en 1870 y 1874 aproximadamente.

Conforme a los documentos consultados en el Archivo Diocesano pude completar la siguiente información sobre mis ancestros:
  • Mi Tatarabuelo Simón Martinez Martinez (el padre del Bisabuelo Fernando) nació en Oteruelo, León, el 28.Set.1811 y falleció en Piedralba el 27.Abr.1852.
  • Mi Tatarabuela Gerónima Perez Andrés (la madre del Bisabuelo Fernando) nació en Piedralba el 23.Feb.1810 y falleció, probablemente en Piedralba, después del 03.Mar.1867 y antes del 10.Jun.1895.
  • Mi Tatarabuelo Bernardo Martinez Andrés (el padre de la Bisabuela Dominga) nació en Piedralba el 08.Ene.1802 y falleció en Piedralba entre el 09.Ago.1849 y el 03.Mar.1867
  • Mi Tatarabuela Manuela Martinez Santos(la madre de la Bisabuela Dominga)  nació alrededor del año 1810 en Piedralba, y falleció también en Piedralba antes del 03.Mar.1867.
  • Los Tatarabuelos Bernardo Martinez Andrés y Manuela Martinez Santos habían contraído matrimonio en Piedralba el 18.Dic.1824.

Los cinco hijos que los Bisabuelos tuvieron, según el Censo de 1895

Los datos del Censo Nacional de 1895 también indican que los Bisabuelos tuvieron cinco hijos.

Luego, este dato del Censo sobre la cantidad de hijos que ellos tuvieron fue algo novedoso para mí y lógicamente me llevaron a la siguiente pregunta: ¿qué fue de la vida de esos otros dos hijos que no fueron censados en el año 1895?

Evidentemente si esos hijos no fueron censados, era porque no estaban, en cuyo caso esos hijos, o estaban en otra casa o habían muerto antes de 1895.

La respuesta a esta pregunta puede hoy “arrojar alguna luz” acerca de la fecha aproximada en la cual los Bisabuelos habrían llegado a Mendoza. La respuesta abre dos escenarios posibles.

¿Murieron en Piedralba, España, los dos hijos no censados en 1895?

Un primer escenario posible es que los dos hijos no censados en Mendoza habrían nacido y fallecido en Piedralba.

La información verbal que oportunamente recibí de mi Madre y también de mi Tía Ñata, Dominga Emilia Martinez Rosell, una de las hermanas de mi Padre, me recuerda que los Bisabuelos habían viajado de Piedralba a Mendoza con sus tres hijos, Bernardo, Josefa y María.

Estos recuerdos transmitidos por mis mayores estarían confirmando que esos dos hijos habrían muerto.

Si este escenario fuera la respuesta correcta a mi pregunta, ambos hijos habría muerto de niños, probablemente entre los años 1861 y 1866 habida cuenta que los Bisabuelos se casaron en el año 1860 y que el Abuelo Bernardo nació en 1867. Es atendible pensar así, puesto que debieron pasar siete años antes de que naciera el primer hijo. Si esos dos niños nacieron y murieron en Piedralba antes de emigrar, también cabría la posibilidad que esos dos niños pudieran haber nacido entre Bernardo (1867), María (1870) y Josefa (1874).

Si este escenario fuera la respuesta correcta a mi pregunta, concluiría que los Bisabuelos y los tres hijos viajaron a Argentina varios años antes de 1895.

Desde que conocí esta información sobre los dos hijos no censados en Mendoza, y que posiblemente hayan muerto en Piedralba, me he preguntado muchas veces si éste no habrá sido un argumento de peso que, adicionado a las otras razones que provocaron migraciones, haya sido el “disparador” para los Bisabuelos y sus tres hijos dejaran su tierra natal.

¿Uno de los cinco hijos, es Jesús Martinez, mendocino, de 12 años de edad en 1895?

El segundo escenario posible está “alimentado” por un vago recuerdo que tengo de la niñez.

Recuerdo haber escuchado de mi Tía Ñata, o de mi Madre Mausy, no estoy seguro de quién fue y espero que mi memoria “no me juegue una mala pasada” en esta mi apreciación, que el Abuelo Bernardo “… tuvo otro hermano… “ y sus hijos, o Dominga o Bernardo en cada caso, no lo conocieron “… porque falleció muy joven…”.

Este segundo escenario posible está vinculado con el niño Jesús Martinez de 12 años de edad nacido en Mendoza que se encuentra registrado en el Censo de 1895, en el número de orden 9, junto con el grupo familiar Martinez Martinez, ¿Será el niño Jesús Martinez aquel “…otro hermano…” del Abuelo Bernardo el cual no conocieron mi Padre o mi Tía Ñata “… porque falleció muy joven…”?

Si la situación familiar fuera la de este segundo escenario, aquel comentario que me transmitieron sobre que el Abuelo “…tuvo otro hermano… … que falleció muy joven…” tendría algún asidero, en cuyo caso, para que este niño, hijo de los Bisabuelos, fuera mendocino como expresan los datos del Censo, Jesús Martinez habría nacido en el año 1883.

Si este segundo escenario fuera correcto, concluiría que los Bisabuelos y los tres hijos viajaron a Argentina y se radicaron en Mendoza antes del año 1883.

La fecha más “atinada” para pensar que los Bisabuelos llegaron a Mendoza

La verdad es que no puedo asegurar que este segundo escenario sea el correcto. He tratado de corroborar o de descartar esta hipótesis de que Jesús Martinez fuera hijo de los Bisabuelos. Busqué información en Mendoza y así fue cómo “buceé” en los archivos del Diario Los Andes, desde el 10 de Junio de 1895 (fecha del Censo de 1895) en adelante, en todos los artículos y en particular en los avisos fúnebres publicados. Presté especial atención en buscar los obituarios que referían al nombre “Jesús Martinez” o de los Bisabuelos, indistintamente. La búsqueda parecía sencilla en los obituarios o en toda otra información del Diario Los Andes porque se trataba de encontrar ese nombre y apellido para hallar el artículo, y luego indagar quienes habrían sido sus padres. Y viceversa, busqué el nombre de los padres, en el caso de los Bisabuelos, con la intención que ellos pudieran referir a Jesús Martinez. Yo presupuse de antemano para la demostración de esta hipótesis, que si ese supuesto hijo de los Bisabuelos falleció de joven, Jesús Martinez seguramente habría fallecido en Mendoza y no en otro lugar.

En ninguno de los casos no solo no tuve éxito, no encontré alguna referencia sobre su fallecimiento y ni siquiera encontré información alguna sobre Jesús Martinez.

Así, tal como están dadas las cosas hasta hoy, y de acuerdo a la información que he podido recopilar, no tengo otra alternativa que recurrir a los “recuerdos contados” para establecer una fecha probable en la cual los Bisabuelos y sus tres hijos llegaron a Mendoza.

Un hecho indiscutible es que ya en el año 1895 los Martinez Martinez se encontraban establecidos en Mendoza, con su casa, con su actividad económica de su corralón de pasturas y forrajes y su harinería, y seguramente también, con la de su molino harinero en producción que estaba situado en La Carrodilla.

Este hecho me hace suponer que los Martinez Martinez no llegaron antes del 10 de Junio de 1895, sino varios años antes, los suficientes para que el Bisabuelo y el Abuelo pudieran establecerse como lo hicieron.

También recuerdo haber escuchado que mis mayores comentaban que el Bisabuelo y su familia habrían llegado a Mendoza poco después que el ferrocarril lo hiciera por primera vez. Como este acontecimiento histórico para el desarrollo de Mendoza ocurrió en el año 1885, es muy probable que los Martinez Martinez hayan arribado en esa época.

Este hecho, junto con el anterior, me lleva a concluir que la Familia Martinez Martinez llegó a Mendoza después del año 1885, y probablemente alrededor del año 1890.

El Bisabuelo y el Abuelo empezaron a hacer en Mendoza lo que ellos sabían hacer en su Piedralba natal

Otro recuerdo que guardo en mi memoria es que la familia comentaba que el Bisabuelo cuando llegó a Mendoza empezó a “… hacer lo que el sabía hacer y había hecho en su Piedralba natal… ”.

Así es cómo recuerdo haber escuchado que primero se dedicó al comercio de pasturas, forrajes y harinas, y al cultivo de trigo. Estas actividades las complementó con la molienda de trigo en su molino harinero que estaba situado en La Carrodilla, sobre el carril que conduce a Luján de Cuyo. Cuando era un niño y mi padre nos llevaba a la bodega de Chacras de Coria por ese carril, siempre nos señalaba al pasar: “… allí estaba el molino del Abuelo Bernardo…”.

La venta de pasturas y forrajes en la ciudad de Mendoza se hacían en el establecimiento de la esquina de San Martín y Chacabuco como mencioné, y en otro comercio similar ubicado en la esquina de las calles Montecaseros y Cuyo, hoy llamada Garibaldi. Para el abastecimiento de pastos y forrajes de estos comercios, el Bisabuelo y el Abuelo adquirieron sus fincas donde cultivaban pasturas, forrajeras y trigo para su harinería.

Estas actividades estaban en fase con la economía regional de Mendoza de los años 1880 a 1900. Cuando el Gobierno de la Provincia de Mendoza inició un plan de reconversión de la economía regional, el Bisabuelo y el Abuelo incursionaron en la vitivinicultura a partir de la compra de una vieja bodega en Chacras de Coria en 1898, que luego la ampliaron y la modernizaron incorporando la mejor tecnología de la época. Esta nueva actividad, conocida por el Bisabuelo y el Abuelo de su tierra natal, también respondió a las nuevas directivas de la actividad económica de Mendoza de fines del Siglo XIX, las cuales buscaron cambiar junto con la iniciativa privada de otros emprendedores inmigrantes que adquirieron y desarrollaron sus propios establecimientos vitivinícolas, el perfil de la economía regional preexistente desde la colonia.

Este conjunto de hombres cambiaron la economía regional y le dieron a Mendoza un perfil productivo que hoy es reconocido a nivel mundial por la calidad de sus vinos y de sus viñedos. Pero este cambio de la economía no vino solo, requirió que esos mismos hombres se encargaran de crear y de poner en marcha las instituciones que ellos necesitaría para alcanzar el crecimiento de la economía, instituciones que hoy, siendo públicas y privadas, rigen el quehacer económico de la provincia.

¿Cómo se conocieron el Abuelo Bernardo y la Abuela Encarnación? En esto,… no hay misterios

Recuerdo las conversaciones de mis mayores que hacían referencia a que en una primera etapa de la actividad comercial y empresaria del Bisabuelo, secundado por el Abuelo, ellos se propusieron incrementar la producción de su molino harinero con el trigo sembrado y cosechado en sus fincas de San Martín, Junín y Coquimbito. Para la segunda etapa de crecimiento de la producción harinera, ellos debieron recurrir a la compra de trigo. Y así fue cómo el Abuelo Bernardo comenzó a viajar al “litoral” argentino, como así le llamaban a la zona de Santa Fe y Entre Ríos, en “viajes de negocio” para comprar el trigo que allí se producía, en mayor abundancia y a menores costos, transportándolo a Mendoza por ferrocarril.

Fue precisamente en uno de esos “viajes comerciales” para adquirir trigo que el Abuelo Bernardo hizo al sur de la provincia de Santa Fe, más precisamente al campo sembrado de trigales de Don Pedro Rosell i Mir, donde conoció a quien sería luego su esposa en el año 1899, y muchos años después, pero muchos más, nuestra Abuela Encarnación Rosell i Boher.
  
La raigambre de la Familia Martinez Martinez en el Siglo XX y después…

Los Bisabuelos Fernando Martinez Perez y Dominga Martinez Martinez, y el Abuelo Bernardo se radicaron en Mendoza, Argentina, allí formaron su familia, y como dije, nunca volvieron a Piedralba.

El Bisabuelo y la Bisabuela fallecieron en su casa de la Avenida San Martín 2189 de la ciudad de Mendoza, en la misma casa que ocupaban al momento del Censo del año 1895. El Bisabuelo murió el 15 de Mayo de 1907 y la Bisabuela el 21 de Enero de 1912. Ambos fueron sepultados en el Cementerio de la Capital de Mendoza.

El Abuelo Bernardo, como mencioné, se casó con la Abuela Encarnación en el año 1899. Ellos tuvieron cinco hijos que conformaron la primera generación argentina de la Familia Martinez Martinez: Fernando (1906), Rita (1908), Bernardo Daniel (1912), Dominga Emilia (1914) y Luis Domingo (1918). Los Abuelos se radicaron en un principio en la casa de la Avenida San Martín 2189 y allí nacieron Fernando y Rita. En cuanto estuvo habitable la casa de la bodega de Chacras de Coria, en construcción y ampliación en esos años, se trasladaron allí, su hogar definitivo, donde nacieron los otros tres hijos: Bernardo Daniel, Dominga Emilia y Luis Domingo.
  
La Abuela Encarnación falleció repentinamente en la casa de Chacras de Coria el 25 de Junio de 1931 y fue sepultada en el Cementerio de la Capital de la ciudad de Mendoza. La desaparición física de la Abuela produjo gran consternación en los ambientes sociales de Chacra de Coria, de Luján de Cuyo y de Mendoza, porque, en adición a ser la esposa de un empresario prestigioso del medio, tenía sus propias actividades instituciones, benéficas y sociales vinculadas a la iglesia católica, al Obispado de Mendoza y al Arzobispado de San Juan de Cuyo.

El Abuelo Bernardo desarrolló una actividad empresaria frondosa la cual merece ser tratada en un capítulo aparte. Sé que el Abuelo fue un hombre duro y recto, de carácter férreo y “de andar sin medias tintas”, casi como una contraposición a su bonhomía manifestada con sus hijos y sus nietos, y con el empresariado y la sociedad mendocinos.

El Abuelo Bernardo falleció el 24 de Agosto de 1942 en una de las fincas que poseía en Agrelo, Luján de Cuyo, mientras realizaba su trabajo de control de las tareas que allí se realizaban. Recuerdo que en mi casa se comentaba que “… esa mañana el Abuelo había salido de la casa de Chacras de Coria hacia la ciudad, porque debía para hacer trámites en el banco. De allí se fue directamente a la finca de Agrelo…”. La despedida de sus restos se realizó en la casa familiar de la bodega de Chacras de Coria, en la calle Pueyrredón 1210. El Abuelo Bernardo fue sepultado en el Cementerio de la Capital de la ciudad de Mendoza.

La noticia de la muerte del Abuelo Bernardo fue muy sentida no sólo entre los familiares, amigos y allegados a la familia sino también en los ámbitos empresarios, comercial e industrial de Mendoza.

En otra historia de estas “Historias de mi Familia” contaré acerca de las iniciativas y empresas que el Abuelo emprendió y por las cuales es corresponde que le rindamos justo homenaje.

La casa de los Abuelos Martinez Rosell, ese solar de Chacras de Coria



La araña del comedor de la casa de los Abuelos Martinez Rosell en Chacras de Coria. Es un “símbolo” del hogar de la familia. Si esta araña pudiese hablar,..., cuántas historias contaría...
(Foto del archivo de Eduardo Martinez Wurster)

En ese solar de Chacras de Coria la Familia “echó” sus raíces.

Fue de ese lugar “afectivo” de donde salieron sus “frutos más importantes”, “cosecha” que nuestros mayores legaron primero a sus hijos y luego a cada uno de nosotros, los integrantes de la segunda generación de argentinos de la Familia.

Un hecho tangible de ese legado familiar son los recuerdos más cálidos de la niñez en ese solar que cada uno de nosotros guarda en su memoria, y esto nos ocurre, indefectiblemente, cualquiera sea el lugar donde hoy estemos residiendo.

Al menos a mí me sucede que, cuando recuerdo mis pasos por la niñez y por la adolescencia, vienen irremediablemente a mi memoria los tiempos vividos en ese solar de Chacras de Coria.

Muchas veces he pensado qué es lo que tiene ese solar para que esté siempre presente. Creo que ese solar tiene “magia” y creo que la tendrá siempre para todos nosotros, los nietos de Doña Encarnación y Don Bernardo, independientemente de quien sea el dueño material de esas tierras.





[1] Foto de FJNISTAL – Panoramio http://static.panoramio.com/photos/original/180884.jpg

[2] Foto de Antonio Retamosa – Panoramio http://static.panoramio.com/photos/original/30963402.jpg

[8] Foto de Valentín Enrique http://www.panoramio.com/photo/52738290
[12] Foto de Carmelo López - Año 1986http://www.panoramio.com/photo/8526432?source=wapi&referrer=kh.google.com

[13] Foto de n_lorito
http://www.panoramio.com/photo/30933530?source=wapi&referrer=kh.google.com

[14] Foto de zorg456
http://www.panoramio.com/photo/78394783?source=wapi&referrer=kh.google.com

[15] Foto de Carlos Sieiro del Nido
http://www.panoramio.com/photo/18561362?source=wapi&referrer=kh.google.com

[16] Foto de El Tío de Cachi http://www.panoramio.com/photo/11106384?source=wapi&referrer=kh.google.com

[18] Foto de Karppanta http://www.panoramio.com/photo/11067484?source=wapi&referrer=kh.google.com


[19] Fotografía del archivo: http://galeon.com/iberiamagica/maragatos.JPG

[20] Fotografía del archivo: http://gatitoamarillo.files.wordpress.com/2009/09/maragatos.jpg

[21] Fotografía del archivo: http://www.historiabrasileira.com/files/2010/01/maragato.jpg

[22] Fotografía del archivo: Álbum Aficionados. Inventario 213519. http://www.facebook.com/photo.php?fbid=496624307029457&set=a.141923792499512.21231.138633046161920&type=1&theater

[23] La otra mirada - La emigración española a través de la historia - Mimoun Aziza / 01.Jul.2007  http://www.melillense.info/spip.php?article55

[24] Motivos de la emigración (http://www.fade.es/elcaminoreal/asturias/emigracion/motivos.html